No es una gema, aunque posee la serenidad propia de una; no es jade, aunque ostenta su peso ancestral. A primera vista, parece opaca, como una losa tranquila de bosque profundo o mar poco profundo. Al incidir la luz sobre su superficie, ocurre algo milagroso. La losa de cuarzo comienza a brillar en su interior, como una linterna tallada en un acant7